He descubierto que existen hilos invisibles entre diversas partes de mí y algunos objetos y aparatos que me rodean. Quizás algunos de ustedes también las hayan descubierto pero temen compartirlas para no ser considerados excéntricos, igual como yo lo hacía con mi teoría de los duendecitos que cantaban en las radios y hacían funcionar los semáforos (sí, yo pensaba que había pequeños seres dentro de la radio que animaban los programas y ponían las canciones, jajaja! Y también creía que algunos amigos de éstos vivían dentro de los postes de los semáforos y cambiaban manualmente las luces que dirigen el tránsito... era una niña con imaginación ya?)Así que podemos comenzar con:
- Poto/celular (o trasero, para los más pacatos): Comprobable con testigos. Basta con que yo me levante de mi silla con rumbo al baño o la cocina, mis destinos habituales cuando me paro en la oficina... para que comience a sonar la musiquita de mi celular. Puedo estar horas sentada de corrido sin que suene, pero no hago más que pararme e inmediatamente entra una llamada. Pensé que era asunto de poner distancia entre mi cuerpo y el celular, pero comprobé que no llevando el celular al baño ... se puso a sonar en plena faena! (líquida, para evitar confusiones... estoy todo el día sentada tomando agua, no hay otra!).Y a propósito de lo mismo, la segunda:
Una conexión característica del trabajo es:
Y otra típica de las mujeres preocupadas del peso:
Son las que se me ocurren por ahora ...
¿Y tú, tienes alguna extraña conexión?



Ahora estoy sufriendo la última conexión que expones; hoy comence decididamente mi dieta y leo tu post de los completos!!!!!!!!!!! jajaja
Primera vez que escribo en tu blog! felicidades, es buenisimo. Esta de más decir que ya vote por ti.